miércoles, 29 de febrero de 2012

La madre Dolores Hart: de Hollywood a la Abadía

Del convento de clausura a la alfombra roja del Teatro Kodak en Los Ángeles para la gala de los Oscar. La Madre Dolores, priora de la abadía Regina Laudis de Connecticut, es la única monja miembro de la Academia de Hollywood y fue la primera mujer que besó a Elvis Presley en la gran pantalla. Fue en 1957 en la película que protagonizaron juntos, Loving You y se llama Dolores Hart.

A partir de este momento, la carrera de la actriz Dolores Hart subió como la espuma y era considerada como “la nueva Grace Kelly”. Le llovían las ofertas y los rumores sobre una relación sentimental con Elvis Presley eran habituales a finales de los cincuenta, algo que ella siempre negó. Lo cierto es que rodaron una nueva película juntos en 1959 y la amistad entre los dos se afianzó. Coincidieron en fiestas e incluso tocaban el clarinete y el piano a dúo. La fama de Elvis era tal, que entre escena y escena, el equipo permanecía en el hotel para evitar el acoso de los fans y en esos ratos de ocio, Elvis y Dolores Hart leían juntos la Biblia y analizaban los distintos pasajes.

En su época de Hollywood, la ahora Madre Teresa estuvo comprometida y a punto de casarse con el promotor inmobiliario Don Robinson y tuvo en su mano firmar un contrato de un millón de dólares de los de entonces con el productor de Casablanca, Harold B. Wallis. Rodó varias películas con actores de la talla de Montgomery Clift o Robert Wagner y trabajó en el teatro. Pero Dolores Hart lo dejó todo, un contrato millonario, una boda inminente y una prometedora carrera, para convertirse en monja. Fue en 1963 cuando sintió su vocación religiosa y decidió ingresar en la abadía benedictina Regina Lauris.

Como dato, decir que la abadía Regina Laudis la integran 40 religiosas de la orden benedictina que viven en comunidad dentro de los muros del monasterio para llevar a cabo su misión, que no es otra que la oración y el trabajo. Cuando suena la llamada a la oración, las religiosas dejan sus ocupaciones para escuchar a Dios. Desde las seis de la mañana y hasta que cae la noche, las religiosas de esta comunidad se reunen en oración cinco veces al día.

Como ella misma explicó, mientras actuaba en la obra de teatro The pleasure of his company una amiga le instó a encontrarse con un grupo de religiosas en la abadía, al principio se negó, pero finalmente accedió. “Cuando llegué por primera vez a la abadía y después de unas pocas horas allí sentí definitivamente la llamada, sientes que estás en un lugar especial”. Después de esa primera visita, Dolores Hart volvió en varias ocasiones a la abadía, cuando su trabajo como actriz se lo permitía. Incluso preguntó a la Reverenda Madre si pensaba que ella podría tener la vocación de religiosa. “Me dijo que no, que era demasiado joven”.

Como ella misma cuenta, el Papa Juan XXIII fue definitivo en su conversión. Dolores Hart acudió a Roma durante el rodaje de una película sobre San Francisco de Asís y se presentó como la actriz que interpretaba a Clara. La conversación y el magnetismo del pontífice marcaron definitivamente su camino.

Dolores Hart rompería su compromiso matrimonial con Don Robinson, con el que mantuvo una amistad de por vida, para ingresar en la abadía para ser la Madre Dolores. Quiso renunciar a Hollywood, pero decidió aprovechar su pasado para ayudar en la expansión y desarrollo de la abadía y para eso contó con la ayuda de grandes amigos como Paul Newman o su ex prometido.

La Madre Dolores ha continuado vinculada al mundo del espectáculo. Desde su llegada, la abadía ha celebrado musicales, ha grabado cds y el cortometraje sobre su vida Dios es el Elvis más grande ha sido nominado este año -aunque no ha ganado- en la categoría de cortometrajes de no ficción. Además, la abadesa de Regina Laurdis vota en esta edición de los Óscar y es la única monja miembro de la Academia de las Artes de Hollywood.

Aunque para votar tenga que hacerlo viendo las películas en el sótano, único lugar donde se le permite.


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