Valoración: 7,9 sobre 10. Ni me gusta el beisbol ni me interesa, pero si este es el tema central de una película protagonizada por Brad Pitt -que está encadenando excelentes interpretaciones-, y con guion de Aaron Sorkin -La red social (2011)-, la cosa cambia.
Hoy os voy a hacer la que probablemente sea mi última cinecrítica de este año y, siguiendo la estela de Los idus de marzo (2011), repito con una película que he visto 2 meses antes de su estreno en España, en v.o -imprescindible, como siempre digo-. Su título: Moneyball: Rompiendo las reglas (2011), un drama con el beisbol como tema central basado en un hecho real que ya está cosechando nominaciones y premios allá donde se exhibe, y entiendo porqué.
Argumento: Año 2001: Billy Beane (Brad Pitt), director general del equipo de béisbol de los modestos Athletics Oackland, decide, tras perder un partido contra los Yankees, contratar a un geek, un genio de las estadísticas y las matemáticas que le ayudará con las estrategias y las tácticas del equipo. Y aún contando con unos de los presupuestos más bajos de las grandes ligas, conseguirá mantenerse en los primeros puestos de su categoría e incluso llegar a la final durante varios años consecutivos...
Bennett Miller, que debutó con su ópera prima Truman Capote -un notable comienzo- nos ofrece una estupenda propuesta tanto en fondo como en forma centrada en el béisbol, evitando entrar, salvo en momentos obligados, en tediosas escenas de los partidos. Moneyball nos habla de los sacrificios, los ideales, las ambiciones y los fracasos de un equipo que cuando se cae, se levanta; y de los sueños de un hombre que se deja llevar por su pasión y no por la codicia.
Es cierto que películas sobre deportes hay a docenas. Normalmente sabemos cómo acabarán, con esos finales épicos llenos de sentimentalismo, pero Moneyball no juega en esa "liga", no le interesa. Esta película se dedica a construir a sus personajes usando el deporte sólo como excusa y no como fin, de forma que la historia podría extrapolarse a cualquier otra actividad sin perder ni su identidad ni su mensaje.
Para poner esta película en el candelero cinematográfico con garantías de éxito de público y crítica, el director ha contado con dos reputados guionistas, como lo son Aaron Sorkin y Steven Zailliano, aunque sin duda uno de los grandes aciertos de este drama deportivo son la pareja formada por Brad Pitt y Jonah Hill, que sintonizan tan bien como el equipo de beisbol que dirigen.
Brad Pitt es perfecto para el papel que interpreta -aun no pareciéndose en nada al personaje real- y vuelve a dar muestras de su calidad como actor y de su buen criterio eligiendo buenos papeles. Aquí asume su personaje con fuerza, controlando cada escena con gran naturalidad, siendo creíble. Otro que también da rienda suelta a su versatilidad es Jonah Hill, excelente. El resto del reparto es sólido, haciendo especial mención a secundarios de lujo como Phillip Seymour Hoffman y Robin Wright Penn. Probable y merecidísima sería la nominación al Óscar para Pitt.
Destacar en los apartados técnicos el atractivo y moderno montaje, muy al estilo de La red social, que inserta con precisión imágenes reales documentales, algunas verdaderamente emocionantes, sobre ficticias. La dirección artística es sobria, realista, y la notable fría y iscura fotografía intenta pasar desapercibida, para que sobre todo deslumbre la historia. En cuanto a la banda sonora apenas existe en gran parte de la película, aunque reaparece con fuerza en el tramo final, de la mano de Mychael Danna.
En fin, Moneyball me ha dejado muy buen sabor de boca, de lo mejor del año. Me quedo con la sensación de haber visto una buena historia, dirigida valientemente por Bennett Miller, y con unas estupendas interpretaciones. En fin, una película fresca, natural, con mensaje y apetecible. Aunque no te guste el béisbol, te aseguro que la disfrutarás.
Argumento: Año 2001: Billy Beane (Brad Pitt), director general del equipo de béisbol de los modestos Athletics Oackland, decide, tras perder un partido contra los Yankees, contratar a un geek, un genio de las estadísticas y las matemáticas que le ayudará con las estrategias y las tácticas del equipo. Y aún contando con unos de los presupuestos más bajos de las grandes ligas, conseguirá mantenerse en los primeros puestos de su categoría e incluso llegar a la final durante varios años consecutivos...
Bennett Miller, que debutó con su ópera prima Truman Capote -un notable comienzo- nos ofrece una estupenda propuesta tanto en fondo como en forma centrada en el béisbol, evitando entrar, salvo en momentos obligados, en tediosas escenas de los partidos. Moneyball nos habla de los sacrificios, los ideales, las ambiciones y los fracasos de un equipo que cuando se cae, se levanta; y de los sueños de un hombre que se deja llevar por su pasión y no por la codicia.Es cierto que películas sobre deportes hay a docenas. Normalmente sabemos cómo acabarán, con esos finales épicos llenos de sentimentalismo, pero Moneyball no juega en esa "liga", no le interesa. Esta película se dedica a construir a sus personajes usando el deporte sólo como excusa y no como fin, de forma que la historia podría extrapolarse a cualquier otra actividad sin perder ni su identidad ni su mensaje.
Para poner esta película en el candelero cinematográfico con garantías de éxito de público y crítica, el director ha contado con dos reputados guionistas, como lo son Aaron Sorkin y Steven Zailliano, aunque sin duda uno de los grandes aciertos de este drama deportivo son la pareja formada por Brad Pitt y Jonah Hill, que sintonizan tan bien como el equipo de beisbol que dirigen.Brad Pitt es perfecto para el papel que interpreta -aun no pareciéndose en nada al personaje real- y vuelve a dar muestras de su calidad como actor y de su buen criterio eligiendo buenos papeles. Aquí asume su personaje con fuerza, controlando cada escena con gran naturalidad, siendo creíble. Otro que también da rienda suelta a su versatilidad es Jonah Hill, excelente. El resto del reparto es sólido, haciendo especial mención a secundarios de lujo como Phillip Seymour Hoffman y Robin Wright Penn. Probable y merecidísima sería la nominación al Óscar para Pitt.
Destacar en los apartados técnicos el atractivo y moderno montaje, muy al estilo de La red social, que inserta con precisión imágenes reales documentales, algunas verdaderamente emocionantes, sobre ficticias. La dirección artística es sobria, realista, y la notable fría y iscura fotografía intenta pasar desapercibida, para que sobre todo deslumbre la historia. En cuanto a la banda sonora apenas existe en gran parte de la película, aunque reaparece con fuerza en el tramo final, de la mano de Mychael Danna.En fin, Moneyball me ha dejado muy buen sabor de boca, de lo mejor del año. Me quedo con la sensación de haber visto una buena historia, dirigida valientemente por Bennett Miller, y con unas estupendas interpretaciones. En fin, una película fresca, natural, con mensaje y apetecible. Aunque no te guste el béisbol, te aseguro que la disfrutarás.






1 Comentario:
Totalmente de acuerdo con que es una película muy recomendable aunque el béisbol no te interese lo más mínimo. Destacaría ante todo el guion del gran Aaron Sorkin y la interpretación de Pitt. Eso si, yo si le veo cierta similitud con el personaje real, salvando las distancias. Al menos en las imágenes que encontré cuando me puse a indagar un poco más en los acontecimientos reales detrás de la historia.
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