domingo, 10 de enero de 2010

LA JUNGLA DE CRISTAL (1988) - Cinecrítica

Valoración: 8,3 sobre 10.

No puedo negarlo, ver esta película con 15 años me dejó alucinado. Y es que es cierto cuando se dice que en la adolescencia uno siempre busca modelos en quién fijarse. Pues el mio no era otro que John McClane. Y la película: La jungla de cristal (1988). Con el paso de los años, Bruce Willis me ha ido decepcionando poquito a poco, pero esta entretenidísima película, quizás la mejor película de acción de los ochenta, no ha envejecido ni un ápice, siendo un modelo desde entonces para el cine de acción moderno.

Aprovechando el fin de mis vacaciones, y que la película estaba ambientada justamente en estas fechas, me he dado el último homenaje de estas Navidades con una película de esas que me marcaron.

Argumento: En el día de Navidad un grupo ¿terrorista? se apodera del edificio Nakatomi Plaza de Los Ángeles y secuestra un grupo de rehenes. El policía John McClane (Bruce Willis), que se encuentra dentro del rascacielos para visitar a su esposa Holly (Bonnie Bedelia) -con la intención de salvar su matrimonio-, consigue escapar, manteniendo a partir de ese momento una desigual y agotadora lucha contra los terroristas.

Los 80 son la última década dorada del cine de acción. Luego ha habido excepciones pero no hay una corriente de cine comercial de títulos de acción como la que hubo en los 80. Arma letal, Superdetective en Hollywood..., Depredador, Terminator, y muchísimas más en escasamente 4, 5 años. Fue la conclusión de una evolución que venía desde las películas de piratas y caballeros de los 50, pasando el cine bélico de los 60, de catástrofes en los 70... hasta llegar a los 80. Y su mayor exponente sería La jungla de cristal.

Si algo hubiera que destacar en la fenomenal La jungla de cristal, además de la modélica realización de John McTiernan, es ese personaje tan divertido y tremendamente explosivo que, con cada uno de sus gestos, frases e intervenciones no sólo divierte, sino que además, le aporta un toque de carisma a toda la película. Y ese no es otro que John McClane.

El personaje interpretado por Bruce Willis -que le catapultó al éxito inmediatamente- refleja en esta película la soledad del héroe anónimo y humano, y esa resignación que le lleva contra toda esperanza a cumplir con su deber, por muy duro que sea éste. A pesar de las terribles adversidades que afrontará y de los pocos recursos con los que cuenta, al final la suerte le sonreirá y con su peculiar sentido del humor, irá ganando la partida saliendo victorioso de cada pequeña batalla en esta trepidante aventura. Nadie podría haber hecho el personaje de John McClane mejor que Bruce Willis, a mi me parece una interpretación estupenda con letras mayúsculas.

El film en todo momento sabe mantener el equilibrio perfecto entre el espectáculo de acción y esos divertidos tramos donde la vis más humorística e irónica, ya no sólo del mismísimo McClane, sino de otros personajes, se destapa. Por otra parte se agradece no tener enfrente al arquetípico villano que siempre duda dos veces antes de hacer las cosas, y si además es el estupendo Alan Rickman -en uno de los más geniales papeles que jamás ha interpretado-, pues poco más se puede añadir. Todo el conjunto de secundarios está espléndido, y el guión permite que ninguno quede desdibujado y todos tengan su cuota de protagonismo en la trama, de una u otra manera. Sin olvidarnos de otro protagonista que es el Nakatomi Plaza, escenario de la acción que realmente es un personaje más de la película.

La jungla de cristal es espectacular de principio a fin, desde la escena de la azotea hasta la escena de los conductos de ventilación me parece un film redondo, divertido, entretenido y espectacular. Aunque es la acción lo que más minutos llena la pantalla, está fundamentada en unos personajes y una historia mínimamente trazada que sirve de soporte a los tiros. A partir de ahí te puedes centrar en valorar si la acción está mejor o peor ejecutada, y en el caso de esta película está ejecutada de manera brillante. Los giros de guión son espléndidos, y bien acabados.

Por último, todo el film tiene un tacto y un ritmo excepcionales, un apartado técnico contundente y vigoroso, y una estupenda banda sonora que acompaña al film aportándole intensidad y dramatismo. Y, para colmo, una de las mejores frases -y seguramente de las más repetidas en la década de los 90- Yippi Ka yey, ¡Hijo de puta!. ¿Qué más se puede pedir?

Yo también quise ser policía de Nueva York. Larga vida a McClane.

3 Comentarios:

Pedro Escudero dijo...

Una de las películas grandes donde las haya. Esto es cine de acción y no Avatar.

La película es fabulosa y por más veces que la veo me sigue encantando :-)

Ismael dijo...

Del verbo "puto clásico".

Con la más memorable broma de la historia del racord. La camiseta de Willis es de un color distinto en cada mitad de la película.

JESUS GS dijo...

Bienvenido Pedro a estos comentarios de Guión original. Tu blog fantástico.De acuerdo contigo.

Ismael, no me había dado cuenta de lo de la camiseta -que por cierto, causó furor en esos años tras la película-, ja, ja, habrá que verlo de nuevo.

Eso si, lo del doble de Bruce Willis en las escenas de acción si que canta un poco -igual más que la camiseta sudada-

Abrazos a los dos.