martes, 1 de enero de 2013

ESTRENOS 2013 VISTOS POR GUION ORIGINAL

Me encantaría que si alguno de vosotros que leéis este blog hubiera visto o va a ir a ver alguna de las películas estrenadas en las salas de cine y quisiera que le hiciera una crítica sobre la misma, me escribiera al blog y yo la haría encantado. Eso si, sólo de aquellas películas que yo mismo he visto, si no, no tiene sentido.

Aquí os dejo la lista de las pelis estrenadas en 2013 que ya he visto y de las cuales me podéis pedir que os haga una cinecrítica. De alguna ya la he hecho.

PELÍCULAS VISTAS ESTRENADAS EN EL 2013:
  1. AMOR
  2. ANTES DEL ANOCHECER
  3. BESTIAS DEL SUR SALVAJES
  4. BLUE VALENTINE
  5. DJANGO DESENCADENADO
  6. EFECTOS SECUNDARIOS
  7. POSESIÓN INFERNAL
  8. EL VUELO
  9. GANGSTER SQUAD
  10. GUERRA MUNDIAL Z
  11. HANSEL Y GRETEL
  12. OBLIVION
  13. JACK, CAZA GIGANTES
  14. JACK REACHER
  15. LA JUNGLA: UN BUEN DÍA PARA MORIR
  16. LINCOLN
  17. MAMÁ
  18. LA NOCHE MÁS OSCURA
  19. EL LADO BUENO DE LAS COSAS
  20. EL HOMBRE DE ACERO
  21. THE MASTER
  22. TIERRA PROMETIDA
  23. UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS
  24. SÓLO DIOS PERDONA
Seguiré añadiendo los estrenos que siga viendo a lo largo del año. Así que cuando queráis una cinecrítica de alguna de estas pelis, pues me escribes aquí un comentario al respecto y hecho.
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domingo, 2 de septiembre de 2012

Bodas reales (1951) - Escenas para el recuerdo

 Leyendo ayer un artículo sobre las carreras cinematográficas de Fred Astaire y Gene Kelly, y habiendo ya homenajeado a Gene kelly en este blog con su famosa escena en Cantando bajo la lluvia (1952), no podía olvidarme de Fred Astaire, el otro "grande" del baile en el Hollywood dorado, y al que le debía una en mi sección "escenas para el recuerdo".

 La escena en cuestión pertenece a la película Bodas reales -Royal Wedding-, un musical con sabor al viejo Hollywood dirigido en 1951 por el siempre deslumbrante Stanley Donen. En un momento dado, Tom –el personaje que encarna Fred Astaire–, inspirado por la mujer de la que está enamorado, comienza a bailar sobre las paredes y el techo de una habitación de su piso. La escena es uno de los momentos más surrealistas y alegres de la historia del cine musical; un maduro Fred Astaire que vuelve a demostrar un gusto y una elegancia para el baile exquisitos, desplegando todo su repertorio y desafiando a las leyes de la lógica y echando un pulso a la gravedad.


 Para el rodaje de esta complicadísima escena, Stanley Donen utilizó el viejo truco de la “caja mágica”: hizo construir un habitáculo giratorio decorado como una habitación, con muebles y objetos pegados al suelo y las paredes. Durante el rodaje de la escena lo que gira es la cámara y el habitáculo, mientras que Fred Astaire permanece en posición vertical y juega con los elementos a medida que se aproximan a él. Un truco sencillo que sigue conservando la capacidad de sorprendernos.

 Este ingenioso truco sería utilizado posteriormente en grandes clásicos como 2001: Una odisea en el espacio (1968), o la más reciente Origen (2010). Os dejo con la escena de esta película, un musical divertido y con estilo, y otro video con la resolución del trucaje.

 ¡A bailar!



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martes, 14 de agosto de 2012

Cuentos de Tokio (1953) - Cinecrítica

 Valoración: 8,2 sobre 10.

 Hace como una semana salió publicada una nueva lista de las 50 mejores películas de la historia del cine en la prestigiosa revista británica Sight and Sound a cargo del Bristish Film Institute (BFI), que lleva a cabo ese tipo de sondeos cada diez años desde hace más de 5 décadas.

 Como cualquier lista de las mejores películas de la historia -y se hacen muchas al año, incluso de las mejores 100, 200 o 500- tiene un alto grado de subjetividad, pero cuando lees alguna con cierto prestigio -como es el caso-, y aunque no estés de acuerdo con muchos de sus títulos, al menos te da pistas para conocer películas que no has visto nunca y que quizás valga la pena echarlas un visionado sólo por estar en esta lista.

En este caso concreto, y como asiduo del cine japones, decidí ver la tercera mejor película de la historia según la BFI, tras Vértigo (1958) y Ciudadano Kane (1941). ¿Qué curiosidad, verdad? Pues esa tercera clasificada era Cuentos de Tokio (1953) del maestro Yasujiro Ozu, quizás su película más conocida, y que no quería pasar por alto. Una justa medalla de bronce.


Este realista drama sobre la vejez y la familia nos cuenta la historia de Shukichi y Tomi, una pareja de ancianos que ve acercarse el final de sus días. Siempre vivieron en su pequeño pueblo de la costa, donde con mucho esfuerzo criaron a sus hijos e hicieron de todos ellos hombres y mujeres de provecho. Ahora, todos sus descendientes viven en Tokio, la gran capital, a la que el viejo matrimonio se traslada durante unos días para visitarlos a todos. Pero cuando llegan allí, sus hijos, demasiado ocupados, los enviaran amablemente a un balneario para que “descansen”. Sólo la joven Noriko, nuera y viuda de uno de sus hijos, sentirá verdadera lástima por los abuelos...

De primeras está claro que no estamos ante una película de palomitas. Nada más lejos de la realidad. Cuentos de Tokio, además de ser difícil de encontrar -escondida entre las estanterías del Media Mark-, es difícil de ver. No es una película fácil, lo que no quiere decir que no sea una obra maestra, que lo es.


La dificultad de su visionado quizás esté en su lentitud. Tal vez sea porque su historia gira entorno a algo tan mundano y sencillo como es una familia de clase media del Japón de la posguerra. Lo único que tengo claro es que es una película sabia, profunda y hermosa en su simplicidad. Una historia en la que todos de alguna manera nos vemos reflejados, ya sea como padres, como abuelos, como hijos o como nietos.

La grandeza de esta película está en que, a pesar de que muchos de sus diálogos son banales e intrascendentes y que el registro interpretativo de sus protagonistas es bastante limitado, nos ofrece grandes virtudes como su sutileza, su realismo y su mensaje. Todo apoyado en un calidad formal impecable, tanto a nivel de dirección, como de fotografía y puesta en escena. Una película de los años 50 apoyada únicamente en planos fijos -a excepción de ese travelling excepcional a mitad de metraje- sólo puede estar hecha por un genio del séptimo arte como Ozu. Y además consigue emocionar sin el apoyo de una banda sonora, algo reservado sólo para los elegidos.


Cuentos de Tokio además es una crítica a los roces generacionales, sociales y culturales de una época golpeada por la guerra, y las penurias económicas. También es una conmovedora historia sobre las relaciones entre padres e hijos, y sobre la tristeza que conlleva la vejez. Y la verdad, es que esta es una película desgarradora, que te arranca lágrimas a través de la más cruda realidad.

Una película que cualquier persona que ame el cine no puede dejar de ver. 

La he encontrado completa en youtube para que la podáis ver en v.o.s. Que la disfrutéis, amigos de Guion Original. Saludos.

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sábado, 21 de julio de 2012

Take Shelter (2011) - Cinecrítica


 Valoración: 8,0 sobre 10.

 De mes en mes y tiro porque me toca. Pues sí, hoy me toca hablar de otra de mis grandes favoritas del año pasado, el segundo largometraje de Jeff Nichol, otro prometedor director al que prometo, valga la redundancia, seguir de cerca. Me refiero a esa fascinante mezcla de géneros: thriller, drama doméstico y terror sobrenatural que se titula Take Shelter (2011).

 Multipremiada a lo largo de 2011 -Cannes, Gijón, Círculo de críticos de nueva York- Take Shelter nos cuenta la historia de Curtis LaForche (Michael Shannon), un hombre que vive en un pequeño pueblo de Ohio con su mujer, Samantha (Jessica Chastain), y su hija Ana, una niña sorda de seis años. Curtis comenzará repentinamente a sufrir fuertes alucinaciones apocalípticas. Unas alucinaciones que no sabe si son consecuencia de una enfermedad mental o se trata de premoniciones reales...


Take Shelter es una película, de primeras, extraña, pero de esas películas extrañas que enganchan por su belleza. Pasa por ser un conmovedor drama y a la vez un inquietante thriller, lleno de metáforas sutiles.  Es una de esas películas que terminan fascinando por su coherencia narrativa y visual, y porque nos mantiene en continua y creciente tensión. En resumen, un film de culto.

Girando la historia alrededor de un hombre sencillo y humilde que trata de proteger a su familia por encima de todas las cosas, caiga quién caiga y pese a quién le pese, la película ofrece además varias subtramas que encajan a la perfección con el argumento central. El film es uno de los retratos más realistas de la América profunda religiosa y conservadora, supersticiosa y rural, y a su vez una crítica feroz a la incomunicación emocional que nos envuelve hoy en día -la metáfora de la hija sorda-. También se llega incluso a tratar el tema -aunque más sutilmente- de la crisis financiera y su impacto en la sociedad.


Pero además de todo esto Take Shelter es una espectacular historia de terror -hay radica su genialidad-. Un miedo apocalíptico, metafísico, un miedo a lo que nos pasará, a lo que vendrá. Nichols logra que estos dos géneros, drama y terror encajen a la perfección, y lo que es más, lo hace apoyando esta potente historia en una interpretaciones mayúsculas de Michael Shannon y la guapísima Jessica Chastain -que ahora la tenemos hasta en la sopa, como se suele decir, y con mucho gusto por cierto-. Michael Shannon logra una de las interpretaciones del año acompañado de una fantástica y enigmática Jessica Chastain. Shannon engrandece la película con su rostro que dice mucho, con sus silencios, sus movimientos, su forma de hablar -en V.O, claro-.

La planificación de Nichols en la dirección es correcta, sin demasiado brillo pero sin abusar de los artificios que la propia trama le ofrece. La cámara suele estar en el lugar idóneo para contarnos la historia sin interferir en ella. La fotografía hace un buen uso de los contrastes entre unos exteriores muy luminosos y unos interiores oscuros y sombríos, especialmente en la parte final.


Si de algo podría quejarme -aunque en voz baja- sería precisamente de ese final. Aunque no lo desvelaré -nunca lo hago- diría que en este caso noqueda claro lo que Nichols nos quiere decir con el, ni se entienden sus verdaderas intenciones. Un final algo frío, ambivalente y que resta algo de la emoción que la cinta había creado, pues el directo no termine por "mojarse". Ojo, que aun así, me gusta.

En definitiva, y salvo este detalle, Take Shelter pone a prueba los cinco sentidos del espectador. Es un espectáculo memorable, grandioso y épico. Una de esas películas que nos demuestra que sigue habiendo vida en el cine independiente americano. Felicidades y recomendación al canto.


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domingo, 17 de junio de 2012

Shame (2011) - Cinecrítica

Valoración: 8,4 sobre 10.

 He vuelto al mundo blog. Hola amigos blogueros y amantes de cine. Han sido más de dos meses de desintoxicación bloguera, pues como en todo en la vida uno pasa por crisis que hay que pasar y si se puede, superar. Lo cierto es que en estos últimos dos meses he estado realmente liado con mi nueva princesita, que me "ocupa" todo el escaso tiempo libre del que disponía, pero bendita ocupación. Ahora, y con las vacaciones a la vuelta de la esquina, y con mucho "mono" de cine vuelvo a escribir en MI blog, que no lo abandono por nada del mundo. 

 Quería volver a lo grande, cinecriticando la que para mi es una de las 3 mejores películas de 2011, junto a  Drive y Take shelter -que cinecriticcaré en mi próxima entrada-. Os hablo del fantástico drama Shame (2011), la segunda maravilla cinematográfica de Steve McQueen, después de Hunger (2008), de la que ya hable aquí hace tiempo.

 Shame nos sumerge en la vida de Brandon (Michael Fassbender), un treintañero neoyorquino -triunfador tanto en el plano profesional como con las mujeres- con serios problemas para controlar y disfrutar de su vida sexual. Se pasa el día viendo páginas pornográficas y manteniendo contactos con solteras de Manhattan...


Steve McQueen confirma lo que algunos ya sabíamos: que es un talento natural para el cine. En Shame nos habla de Brandon, un adicto al sexo que vive la vida que le da la gana hasta que un factor externo -la aparición de su hermana, Sissy- hace que las cosas comiencen a cambiar.  Si en su primera película, Hunger, el cuerpo del actor Michael Fassbender era protagonista porque intentaba conmover la conciencia del espectador, en Shame, vuelve a ser el cuerpo del mismo actor el que se adueña de la pantalla, de forma completamente distinta que en la anterior ocasión, pero con los mismos efectos desasosegantes.

Brandon, aparentemente es un triunfador absoluto. Treintañero, de físico imponente, un trabajo de éxito, un lujoso apartamento en Nueva York, y con una vida sexual incesante. Al principio el personaje deslumbra, uno envidia su vida, pero pronto vemos como detrás de esa fachada lo único que hay es un profundo vacío. El sexo para Brandon es una excusa para camuflar la imposibilidad de entablar una sola relación con un mínimo de profundidad. Todo cambia el día en que su hermana aparece en su vida de nuevo. Inestable, confundida y muy sola, la presencia de Sissy -una estupensa Carey Mulligan- perturba a su hermano hasta el punto de hacerle sentir  "avergonzado=shame" de su vida. Cuando, en un momento de la historia, Brandon ve que es incapaz de dar el siguiente paso con una chica que le gusta pero que le éxige algo más, su caida en picado resultará ya inevitable.

La interpretación de Fassbender es impresionante -olvidado en los Óscars por la censura norteamericana-, pero no es el único: lo que hace Carey Mulligan es admirable. Hay un momento concreto en el que ella canta la canción "New York, New York", que la cámara se queda en un plano fijo durante casi toda la actuación y es imposible no embelesarte de ese rostro y esa voz, imperfecta pero hipnotizante.

Añadir, como dije al principio, la soberbia dirección de Steve McQueen. Emplea todo tipo de técnicas para transmitirnos lo que sienten sus personajes y abundan los planos secuencia, los juegos de montaje en paralelo, y una excelente elección de la música en ciertos momentos para complementar a la historia. Sus potentes y cuidadas imágenes atrapan al espectador de tal forma que resulta imposible escaparse de esta historia por más que nos gustaría hacerlo en más de una ocasión ante la crudeza de lo que se está viendo.

Un soberbio trabajo de fotografía completa el "pack" que se llama Shame y cuya única "vergüenza" sería que no fuese disfrutada completamente por tener algún momento subido de tono -ninguno gratuíto- que pueda impedir, a según quién, que detrás de cada imagen hay un mensaje y una idea. 

Con una envoltura de sobresaliente, estamos ante una película que conmueve, que te hace pensar, donde lo que realmente importa es el fondo. De nuevo una propuesta arriesgada, rotunda y brillante que coloca a Steve McQueen como uno de los directores con más futuro del momento. Y a Shame como mi favorita del 2011. Ya la estoy haciendo hueco en mi dvdteca.

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sábado, 7 de abril de 2012

Tenemos que hablar de Kevin (2011) - Cinecrítica

Valoración: 7,5 sobre 10.

Una de las grandes olvidadas en la última edición de los Óscars ha sido Tilda Swinton, una excepcional actriz con grandes títulos e interpretaciones a sus espaldas, entre los que destacaría Michael Clayton (2007), El curioso caso de Benjamin Button (2008) o Adaptation (2002). Lo digo por su último film -por el cual ha sido multipremiada el pasado año- y al cual hoy cinecritico: Tenemos que hablar de Kevin (2011), un durísimo drama psicológico de los que te dejan con la mente tocada incluso días después de haber visto la película.

Esta producción británica nos cuenta la historia de Eva (Tilda Swinton), una mujer satisfecha consigo misma, es autora y editora de guías de viaje. Casada desde hace años con Franklin (John C. Reilly), un fotógrafo que trabaja en publicidad, decide, con casi cuarenta años y tras muchas dudas, tener un hijo. Así nacerá Kevin (Ezra Miller). Pero, ya desde el principio, empiezan a surgir dificultades...

El primer calificativo que me viene a la mente al tratar de definir esta película sería el que es una película que te atrapa, porque por lo perturbadora, inquietente y casi políticamente incorrecta que es, te lleva a la reflexión quieras o no. Su directora, Lynne Ramsay, se descubre como una excelente directora, con gran personalidad narrativa, que sabe llevar al espectador donde ella quiere, todo ello gracias a una dirección compleja en estructura, algo cargante en estilo, pero a la que auguro un prometedor futuro.

Otro de los elementos interesantes de la película es su atmósfera oscura, truculenta, donde se consigue retratar una normalidad anormal. Ramsay experimenta con la narración fragmentada, y no le interesa tanto la encrucijada moral de la historia como su puesta en escena. Tampoco importan las razones que motivan el odio y las extravagancias del jovencito Kevin. De lo que se trata no es de entenderla -porque no se puede- sino de dejarse llevar por la constante sensación de malestar y peligro.

Es cierto que Tenemos que hablar de Kevin puede echar atrás a muchos espectadores en los primeros minutos de su metraje, pero a otros, como a mi, os enganchará desde el principio. Su primera parte es bastante caótica, difícil de hilvanar, sobre todo si no tienes ni idea de que va la película. Pero es un caos necesario, reflejado en una madre que debe organizar en su mente los recuerdos más traumáticos de su vida. Es a partir de la primera media hora cuando los hechos se empiezan a ordenar de forma cronológica, y la historia arranca con más fuerza.

Tilda Swinton está mejor que nunca. El resto de las interpretaciones son brillantes, y Ezra Miller aporta el carisma necesario a un personaje tan, tan difícil. El evitar caer en los elementos más truculentos, en imágenes con cierto morbo, y suplir esto con imágenes sugerentes y un impactante sonido, hace que la película se salga del tópico y funcione.

La fotografía es impresionista. El color rojo se utiliza de forma abundante, desde el comienzo con esas fiestas de La Tomatina de Buñol -toda una premonición-. Ese rojo que representa la sangre, la angustia, la locura de él y el miedo de ella. Es una conclusión fácil de sacar, dada la precisión de las imágenes. Por su parte, la estimulante y a veces acaparadora banda sonora recoge míticas canciones que ejercen un potente e interesante contraste con el hilo argumental.

En definitiva, Tenemos que hablar de Kevin es un notable film, muy bien dirigido, una historia interesante y dura, y una gran actuación de Tilda Swinton. Una película con una fuerza visual y psicológica suficiente como para recomendarla, aunque no para todos los públicos. Sensibles abstenerse.

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domingo, 18 de marzo de 2012

Clichés cinematográficos: "Too old for this shit"

Para muchos teóricos cinéfilos el diálogo es la última gran pieza de la maquinaria del guión. Quizás sea la menos importante, pero al mismo tiempo el diálogo tiene la poderosa capacidad de arruinar todo el trabajo anterior.
Por otro lado, seguro que todos vosotros sabéis lo que es un cliché: un lugar común, idea o expresión demasiado repetida. Y en realidad se trata de una herramienta valiosa para el guionista, puesto que el público suele ser más receptivo a los tópicos y arquetipos. Claro que la magia -la marca del buen guionista- está en saber dar una vuelta de tuerca a ese lugar común para hacerlo novedoso, original y sorprendente.
Hoy os quería deleitar con un magnífico recopilatorio de las peores muestras del diálogo tópico -y típico-. Aquí va una selección de las que pueden resultar más familiares, y que seguro que podréis ampliar en casa pensando un poco.
–Let’s get out of here! ¡Salgamos de aquí!
–Are you thinking what I’m thinking? ¿Estás pensando lo que estoy pensando?
–Tell my wife and kids I love them. Dile a mi mujer y mis hijos que les quiero.
–Breathe, dammit! ¡Respira, maldita sea!
–Cover me. I’m going in. Cúbreme. Voy a entrar.
–Follow that car! ¡Sigue a ese coche!
–If I’m not back in 5 minutes, call the cops. Si no vuelvo en 5 minutos, llama a la policia.
–How is he? –He’ll live. ¿Cómo está? - Vivirá.
–Honey, is that you? Cariño, ¿eres tú?
–What seems to be the problem, Officer? ¿Cuál es el problema, Oficial?
–We’ve got company. Tenemos compañía.
I’m getting too old for this shit. Soy demasiado viejo para esta mierda.
–Try to get some sleep. Trata de dormir algo.
–No. That’s what they want us to think. No. Eso es lo que quieren que pensemos.
–Leave it. He’s not worth it. Dejalo. No vale la pena.
–So, we meet again. Así que, nos volvemos a encontrar.
–We’ve got to stop meeting like this. Tenemos que dejar de vernos así.
–Now… where were we? Ahora... ¿Por dónde íbamos?
Stay here. –No way, I’m coming with you. Quédate aquí. -De ninguna manera, voy contigo.
–Are you ready? -I was born ready ¿Estás preparado? -Nací preparado.
–What part of [something] don’t you understand? ¿Qué parte de _______ no entiendes?
–I have a bad feeling about this. Tengo un mal presentimiento.
–Okay, here’s what we do . . . [and cut to a different scene] De acuerdo, esto es lo que haremos... [Y corta a otra escena]
–Wait! I can explain! This isn’t what it looks like. ¡Espera, puedo explicártelo! Esto no es lo que parece.
–It’s not you, it’s me. No eres tú. Soy yo.
–This is not happening. Esto no puede estar pasando.


Pero de entre toda esta selección me quedo con la frase que popularizó e hizo suya Danny Glover en Arma letal y que después ha sido repetida hasta la saciedad en decenas de películas. Es el famoso: "Ya soy demasiado viejo para esta mierda" "I’m getting too old for this shit". Os dejo con el video que lo demuestra. Es para no perdérselo, de verdad vale la pena.

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miércoles, 29 de febrero de 2012

La madre Dolores Hart: de Hollywood a la Abadía

Del convento de clausura a la alfombra roja del Teatro Kodak en Los Ángeles para la gala de los Oscar. La Madre Dolores, priora de la abadía Regina Laudis de Connecticut, es la única monja miembro de la Academia de Hollywood y fue la primera mujer que besó a Elvis Presley en la gran pantalla. Fue en 1957 en la película que protagonizaron juntos, Loving You y se llama Dolores Hart.

A partir de este momento, la carrera de la actriz Dolores Hart subió como la espuma y era considerada como “la nueva Grace Kelly”. Le llovían las ofertas y los rumores sobre una relación sentimental con Elvis Presley eran habituales a finales de los cincuenta, algo que ella siempre negó. Lo cierto es que rodaron una nueva película juntos en 1959 y la amistad entre los dos se afianzó. Coincidieron en fiestas e incluso tocaban el clarinete y el piano a dúo. La fama de Elvis era tal, que entre escena y escena, el equipo permanecía en el hotel para evitar el acoso de los fans y en esos ratos de ocio, Elvis y Dolores Hart leían juntos la Biblia y analizaban los distintos pasajes.

En su época de Hollywood, la ahora Madre Teresa estuvo comprometida y a punto de casarse con el promotor inmobiliario Don Robinson y tuvo en su mano firmar un contrato de un millón de dólares de los de entonces con el productor de Casablanca, Harold B. Wallis. Rodó varias películas con actores de la talla de Montgomery Clift o Robert Wagner y trabajó en el teatro. Pero Dolores Hart lo dejó todo, un contrato millonario, una boda inminente y una prometedora carrera, para convertirse en monja. Fue en 1963 cuando sintió su vocación religiosa y decidió ingresar en la abadía benedictina Regina Lauris.

Como dato, decir que la abadía Regina Laudis la integran 40 religiosas de la orden benedictina que viven en comunidad dentro de los muros del monasterio para llevar a cabo su misión, que no es otra que la oración y el trabajo. Cuando suena la llamada a la oración, las religiosas dejan sus ocupaciones para escuchar a Dios. Desde las seis de la mañana y hasta que cae la noche, las religiosas de esta comunidad se reunen en oración cinco veces al día.

Como ella misma explicó, mientras actuaba en la obra de teatro The pleasure of his company una amiga le instó a encontrarse con un grupo de religiosas en la abadía, al principio se negó, pero finalmente accedió. “Cuando llegué por primera vez a la abadía y después de unas pocas horas allí sentí definitivamente la llamada, sientes que estás en un lugar especial”. Después de esa primera visita, Dolores Hart volvió en varias ocasiones a la abadía, cuando su trabajo como actriz se lo permitía. Incluso preguntó a la Reverenda Madre si pensaba que ella podría tener la vocación de religiosa. “Me dijo que no, que era demasiado joven”.

Como ella misma cuenta, el Papa Juan XXIII fue definitivo en su conversión. Dolores Hart acudió a Roma durante el rodaje de una película sobre San Francisco de Asís y se presentó como la actriz que interpretaba a Clara. La conversación y el magnetismo del pontífice marcaron definitivamente su camino.

Dolores Hart rompería su compromiso matrimonial con Don Robinson, con el que mantuvo una amistad de por vida, para ingresar en la abadía para ser la Madre Dolores. Quiso renunciar a Hollywood, pero decidió aprovechar su pasado para ayudar en la expansión y desarrollo de la abadía y para eso contó con la ayuda de grandes amigos como Paul Newman o su ex prometido.

La Madre Dolores ha continuado vinculada al mundo del espectáculo. Desde su llegada, la abadía ha celebrado musicales, ha grabado cds y el cortometraje sobre su vida Dios es el Elvis más grande ha sido nominado este año -aunque no ha ganado- en la categoría de cortometrajes de no ficción. Además, la abadesa de Regina Laurdis vota en esta edición de los Óscar y es la única monja miembro de la Academia de las Artes de Hollywood.

Aunque para votar tenga que hacerlo viendo las películas en el sótano, único lugar donde se le permite.


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martes, 28 de febrero de 2012

Desenfocado (2002) - Cinecrítica

Valoración: 6,8 sobre 10.

De nuevo por aquí. Como alguno de vosotros ya sabréis en los últimos días mi familia se ha visto incrementada con la llegada de una princesita que nos ha colmado de felicidad. Y con tanta felicidad no he tenido tiempo suficiente para ocuparme de mi querido blog. Lo siento de veras. Pero, una vez repuesto de tanta novedad y cargado de energía, vuelvo con ganas de seguir ofreciéndoos mi particular visión del cine y lo que le rodea.

En primer lugar, y con respecto a los Óscars, preferiría abstenerme en comentar los resultados, porque no aportaría nada nuevo, pero me gustaría reivindicar a varias películas que no estuvieron entre las favoritas, entre ellas Drive y Shame. El nivel, en general, por debajo de otros ediciones, pero es lo que tiene nominar a tantas películas...

Pero, vamos al grano.

Hoy os quería cinecriticar una película que llevaba muchísimo tiempo queriendo ver, casi 10 años, y que por una u otra razón no conseguía. Os hablo de Desenfocado (2002) de Paul Schrader, director y, sobre todo, guionista de películas como Taxi Driver (1976) o Toro salvaje (1980). Ahí es nada. Desafortunadamente la espera no valió la pena.

Ambientada en los años sesenta y basada en hechos reales, Desenfocado narra el éxito y el fracaso del controvertido actor y locutor de radio Bob Crane: por un lado, Bob era para el público el prototipo del padre norteamericano; pero, por otro, era un aficionado a la pornografía y un incansable mujeriego que fue siempre infiel a sus dos esposas.

Esta claro que, una vez vista, Desenfocado no está entre mis mejores películas de Paul Schrader -American gigolo, Aflicción...- y esta triste, desolada y amarga visión del mundo del espectaculo, de la hipócrita sociedad americana, la adicción al sexo y el proceso de autodestrucción de un hombre no pasará a la historia del cine, aunque algunos, entre los que me encuentro, la tuviésemos en el punto de mira.

Schrader, como en algunas de las películas de su filmografía vuelve a convertirse en juez moral de este particular descenso a los infiernos, y detrás de sus imágenes la película esconde un interesante discurso sobre la condición humana, la soledad, la frustración y la imposibilidad de luchar contra el destino.

No me convence el papel de Greg Kinnear como Bob Crane, quizás demasiado repetitivo -aunque probablemente sea uno de los mejores de su carrera-. Su interpretación de un personaje que en la vida real consideraba sus devaneos sexuales como algo normal, no queda del todo bien plasmada, y resulta casi un lastre en la historia. Sin embargo Willien Dafoe está estupendo como el siniestro Carpenter, un personaje oscuro y vicioso que alentaba todas las fantasías de Crane, quien gracias a su fama podía acceder a muchas mujeres, y sobre el que no contaré nada más, para no estropearos el final de la película.

En cuanto a la historia que se cuenta, a la mitad de la película se vuelve monótona y reiterativa, tanto que en algunas escenas parecen repeticiones de otras anteriores. A nivel técnico, destacar la puesta en escena, muy cuidada y reflejando bien la época, y la fotografía, también con los matices y tonos de la televisión de los sesenta, en un color apagado, como la vida del protagonista.

En fin, Desenfocado pasa por ser un film duro y por momentos sórdido que retrata, sin trasmitir ni convencer, la soledad y frustración de una estrella de televisión en medio del falso puritanismo del Hollywood de los sesenta. Una película, que como casi todas las de Schrader, es, al menos, arriesgada.



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